jueves, 10 de diciembre de 2015

Paz interior

Paz interior

Si dices que eres feliz, te mirarán con gesto de extrañeza y quizás te pregunten cuándo. Si añades que es tu estado habitual no te entenderán en absoluto. Es porque las palabras no solo sirven para entenderse, a veces sirven para lo contrario. Es porque felicidad, gozo, placer, éxtasis, bienestar y tantas otras no significan lo mismo para unas personas que para otras. En las religiones orientales se habla de nirvana, de iluminación, de ausencia de dolor y de deseo e incluso de identificación con la divinidad o la naturaleza. Acaba identificándose con el equilibrio, la paz contigo mismo y con los demás.

Necesitamos entender e identificar los obstáculos que nos impiden la felicidad y cuáles no, así como los que la hacen posible y las que no tienen incidencia alguna.

Los mayores obstáculos están en los sentimientos y actitudes negativas. La envidia, que te hace sufrir antes los bienes reales o imaginados de los demás, que queremos para nosotros o que no queremos que tampoco los demás disfruten. Reflexiona que tu situación no mejora ni empeora por lo que tengan o dejen de tener los demás. Si te alegras del bien ajeno encontraras beneficio en ello y si compartes su desgracia te sentirás mejor contigo mismo y podrás además ayudar.

El odio y el rencor envenenan tu alma y te privan de la paz y la felicidad. ¿Vas a tratar de perjudicar al odiado?, te perjudicarás a ti mismo tanto o más que al otro, lo hagas o no.

Muchas veces el objeto de nuestra animadversión somos nosotros mismos, a causa de los errores que hemos cometido o que nos atribuimos y a las esperanzas frustradas y de las que nos culpamos o de la diferencia de nuestras expectativas y deseos con la realidad alcanzada o porque no tenemos el físico que nos gustaría o el nivel social, económico o afectivo que queríamos, porque tenemos menos dinero y posesiones que deseábamos o porque las tenemos y tememos perderlas o por problemas de salud o porque nos ha defraudado la persona amada. Por todas partes encontramos o creemos encontrar motivos para no ser felices.

Reflexiona que en realidad la máxima aspiración humana es la felicidad y que creemos que la alcanzaremos cuando logremos determinadas metas. Si no las alcanzamos nos frustramos y si lo logramos vemos que no era eso sino otra meta un poco más lejana y pensamos que al alcanzarla seremos felices. Así aplazamos constantemente lo que ya tenemos pero que no vemos. Alcanzaré la felicidad cuando termine la carrera, cuando consiga un buen trabajo, cuando consiga el amor de …, cuando me case, cuando tenga hijos, cuando me jubile, etc etc y así siguiendo una meta tras otra nunca estamos satisfechos con lo logrado. Por ejemplo no vemos que la felicidad no está en la meta sino en el camino.

Las distintas filosofías y religiones dan sus recetas para lograr el equilibrio y la paz, puede ser la ausencia de deseo para los budistas, la introspección y unión con el todo hindú, las oraciones repetitivas (mantras), musulmanas, judías o cristianas; la identificación con Dios, con la naturaleza y con los demás. Todas las recetas te pueden ser útiles o no, según tu fe e inclinaciones.

Decían los griegos “conócete a ti  mismo”. Es difícil de lograr pero creo que más difícil y más útil es amarte e ti mismo. Para eso debes empezar por aceptarte cómo eres, con tus limitaciones físicas, intelectuales, morales, económicas, sociales y de salud. Si lo haces y perdonas tus fallos sin guardarte rencor por ellos, no solo podrás mejorar sino que además, y eso es lo más importante, te será más fácil perdonar a los demás. No se trata de olvidar tus errores pasados, están ahí y forman parte de ti, se trata de reconocer que no tienes nada de perfecto, que has cometido errores, de los que debes aprender y de que cometerás otros, aunque tratarás de evitarlos. De un plumazo puedes eliminar de tu conciencia los remordimientos y los rencores. Si crees que te falta dinero, trabaja para ganarlo pero sin perder de vista que el objetivo no es el dinero sino la felicidad y con la certeza de que aunque estaría bien tener más, tampoco es tan necesario.

Lo mismo pasa con la salud. Si la has perdido averigua cómo recuperarla. Si no es posible, al menos puedes mejorar algo y aliviar tus molestias, y  sobretodo no olvides que perder además la felicidad no te reporta ningún beneficio.

Si te sientes engañado o abandonado por la persona a la que querías piensa que está claro que esa persona no te quería como pensabas y que estabas equivocado en algunas cosas. Perdónate por tu error y no guardes rencor a quien en realidad ha sido fiel a sus sentimientos y además cuando los ha descubierto no ha querido engañarte.

Analiza lo mucho que tienes, de tu propia persona, de tus amigos, de los motivos que te sobran para disfrutar. Abre los ojos, mira alrededor y encontrarás más cosas de las que pensabas que te hacen feliz. Lo mismo que las actitudes negativas envenenan tu alma, las positivas te dan la paz y el equilibrio que necesitas. Abre los ojos y ve.

Dice un proverbio budista que si quieres ser libre, ¡suéltate! Pues, sé libre.

Cultiva la empatía y la compasión para ver las necesidades de los que te rodean, verás que las tuyas tampoco son para tanto y tratarás de ayudar a los demás. Dos actitudes que aumentan tu felicidad.

Cuando algo te preocupe no trates de apartarlo o negarlo, porque lo magnificas, pero relativízalo, verás que no es para tanto y que tu paz vale más.

En cuanto a tu físico, no tienes por qué verte guapo o feo, tú eres tú y vale. Cómo te vean los demás depende más de sus gustos o sentimientos que de tu propia realidad. Acéptalo sin que te preocupe. Las personas que te quieren no te verán feo ni gordo y las demás no tienen por qué preocuparte. No tienes por qué gustar a todos ni tienen porque quererte todos, lo mismo que tú ni quieres a todo el mundo ni te parecen guapos todos. Piensa que no valoras a los demás por su aspecto físico. Saca consecuencias.

Dedica un tiempo, no hace falta mucho, a ti mismo, a reflexionar o a dejar la mente en blanco, en silencio o con alguna música que te guste. Allí, en el silencio o en la música, ante un bonito paisaje o en la oscuridad, las circunstancias dependen de cada uno, encuéntrate contigo mismo, acomoda tu respiración. No busques nada, salvo a ti mismo, no necesitas buscar la felicidad, es ella la que te encontrará porque está dentro de ti.

Encontrarás la paz interior, el ingrediente básico de la felicidad, lo que nos hace sentirnos bien con nosotros mismos y con los demás, relativizar los problemas, apreciar lo bueno de la vida y en general adoptar una actitud positiva y amable. Esa felicidad no es además un goce momentáneo de los sentidos o del entorno sino que te puede acompañar a todas horas en un estado de felicidad permanente en el que ni deseas ni temes nada, en el que te sientes bien contigo mismo y con los demás. Creo que esto, que se conoce como la paz interior, es la verdadera y permanente felicidad.

Haz todo el ejercicio que puedas. Si puedes correr,  corre y si no es así, anda.

Ilusiónate, haz planes, aprende cosas, como si fueras a vivir siempre y vive la vida como si te quedara poca.

La vida es demasiado corta como para desperdiciarla no siendo todo lo feliz que puedas.

Y sobre todo, ríe, a carcajada limpia, con ganas. Un día sin risas está desperdiciado.




domingo, 13 de septiembre de 2015

Etapas de la vida

Tu vida empezó cuando uno de los millones de espermatozoides de tu padre alcanzó un óvulo de tu madre. No lo celebraste porque no te enteraste hasta bastante mas tarde, Tu madre tampoco se enteró hasta que se va dividiendo y se implanta en el útero, una vez implantado, provocó una invasión de hormonas, estrógenos, progesterona y gonadotropina que se hicieron notar, cansancio, pis frecuente, molestias digestivas, etc. pero fue cuando el predictor, que te informa antes de la primera falta lo confirmó, cuando se enteró tu papá y después el resto de la familia.

Si tienes suerte lo celebraron, pero siempre es posible que no llegaras en el mejor momento y que en vez de gritar de alegría y brindar por ti con cava, dijeran ¿pero como es posible?, pegunta un tanto absurda pues no llegas por generación espontánea y ¿olvidaste la píldora?, o el método que fuera había fallado. Y ahora, ¿que hacemos?. la culpa no es tuya. Si fueras consciente te asustarías pues en el peor de los casos, corre peligro tu vida.

Pero no es así, lo han celebrado y están todos la mar de contentos. Ahora falta por saber si has tenido la suerte de caer en ese 8 % de la población mundial que supera la infancia, no pasa hambre, tiene casa, posibilidad de estudios y una buena familia. Si además cuentas con una buena combinación de genes de papá y mamá, miel sobre ojuelas.

Puede darse la circunstancia, no se si afortunada de que tu madre sea reina o celebridad de la canción o el cine, en cuyo caso serás portada, sin saberlo, de todos los periódicos y televisiones del mundo para alegría de millones de personas a las que no les importas una higa y especialmente de los editores, que ya tienen material para algún tiempo.

Una semana.
Bueno, ya eres tu, pero de momento solo un pequeño embrión, que se duplica poco a poco. Al con una semana de vida, ya mides 5 mm y pesas 1 gramo.

Muy pronto aparecerá el cordón umbilical por el que te alimentas y los esbozos de extremidades. 

En esto tienen suerte tus papas pues pueden verte pronto en colores y todo y saber tu sexo. Antes teníamos que esperar a que nacieras.









http://www.pulevasalud.com/ps/subcategoria.jsp?ID_CATEGORIA=101453&RUTA=1-5-6-101449-101453#1




lunes, 7 de septiembre de 2015

Excusas para no ser feliz

Causas de la infelicidad y remedios

Descalabros económicos

La principal causa de la infelicidad es el poner  las expectativas de la misma en un lugar inadecuado y ajeno a ti mismo y a tu voluntad.

Un ejemplo muy extendido es el dinero. Si tu objetivo en la vida es almacenar más dinero de lo que en realidad necesitas y que cuando tengas suficiente serás feliz, lograrás dos cosas:

Nunca tendrás suficiente
·        Si te falta o sufres un descalabro económico, algo bastante habitual, lo vivirás como una tragedia que te hará muy infeliz. Esto ha conducido al suicidio a millonarios que se creían pobres.

Solución: Reflexiona si tienes lo que necesitas, que es mucho menos de lo que te imaginas:
·        Ajusta tu forma de vida a tus posibilidades actuales.
·        Piensa en la forma de recuperarte, sin prisa ni agobios.
·        Pide y acepta el apoyo de tu familia. Te ayudarán y comprenderán.  
·        En estos momentos sabrás quiénes son tus amigos y quiénes no.

Una enfermedad grave
Se puede ser feliz estando enfermo. El dolor es una cosa y la infelicidad otra.
Reflexiona:
·        Fundamental la confianza y sinceridad médico – enfermo. Si tu confianza no es total, cambia de médico. Estás poniendo tu vida en sus manos y si no confías plenamente lo pasarás mal.
·        Ya sabes lo que tienes, tratamientos y riesgos. Sabes que no eres inmortal, pero con los cuidados que llevas puedes vivir muchos años.
·        Piensa en todo lo bueno que tienes, tu familia que te quiere y te cuida.
·        Aprende a dar a cada cosa su importancia y a valorar las pequeñas cosas que te hacen feliz. Abre los ojos y aprecia lo bueno que te rodea.

Te abandona tu pareja
No sería muy feliz contigo. Piensa si os habéis equivocado al elegiros.
Si la/le quieres desearás que sea feliz. Difícilmente serás feliz si él/ella no lo es. Deséale lo mejor y reflexiona sobre lo que has hecho mal.

Un disgusto serio con un amigo
No te pares a pensar en el grado de culpa que tiene él, que es algo que no te puede consolar ni servir de ayuda. No está en tu mano remediarlo.
En vez de eso, piensa en qué cosas has fallado tú, en tu parte de “culpa” y reconócelo. Pídele disculpas sin culparle a él de nada. Será una buena base para que él reflexione sobre lo que ha hecho mal y todo pueda arreglarse.

La pérdida de un ser querido
Es seguro el más serio motivo de infelicidad, pero no tiene porqué no tener consuelo. Él se ha ido y tú eres quien se queda solo y triste. Procura pensar en él y en lo que deseaba para ti. En sus cualidades, en la felicidad compartida y el cariño mutuo. Seguro que llegas a la conclusión de que él no quería verte triste e infeliz. Habla con él como si siguiera a tu lado y sigue queriéndole. El amor de verdad puede proporcionar tristeza pero no infelicidad. Tus recuerdos te darán  momentos felices aunque algo amargos.

Dejas de fumar
·        Enhorabuena, puedes estar orgulloso,  porque no es fácil. Para lograrlo debes estar convencido de que es lo mejor para ti y para tu salud.
·        No te fijes metas lejanas sino: “No voy a fumar hoy”
·        No pienses en lo que te gustaba fumar. Goza de la satisfacción de que llevas ya x días sin probarlo.
·        Como no es fácil, no querrás reincidir y volver a pasarlo mal.
·        Convéncete y comprueba lo que está ganando en salud.

·        Puedes guardar en una cajita lo que vas ahorrando en tabaco y pensar en algún capricho que te ilusione. ¡Ánimo, puedes lograrlo!.  Vas a ganar muchos años de salud vida feliz.

viernes, 29 de mayo de 2015

Como aprender a amar

Como aprender a amar

La felicidad se alcanza de forma más segura y cierta con los sentimientos, pensamientos y actitudes positivas: el AMOR, el perdón, los pequeños placeres de la vida, el saber buscarlos y encontrarlos alrededor, la entrega a los demás, el comprobar que no necesitas todas esas cosas que te gustan o que la publicidad te hace creer que las necesitas, el sentirte útil a los demás y sembrar alegría y felicidad, en reír con o sin motivo, mejor con los amigos.

Sus enemigos son los sentimientos, pensamientos y actitudes negativas: el RENCOR, el odio en sus distintos matices, la envidia, la ambición, el egoísmo, la venganza, el afán de poseer cada vez más cosas y tratar de que sean los demás los que te sean útiles, y si no lo son, se lo reprochas y buscas motivos que justifiquen tu actitud para poder echar la culpa a los demás..

Pero de todo esto, lo más importante, que lo reúne y sintetiza  es el AMOR. Todas las cosas importantes están en tu mano y dependen de tu voluntad y las que tienen causa ajena a la misma que no dependen de ti, que dependen de la forma en que las afrontes. Si piensas, actúas y sientes con amor, tu felicidad está garantizada.

Decía, S. Pablo que el amor  es benigno, no es envidioso ni orgulloso ni descortés, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa mal, no se alegra de la injusticia, se complace en la verdad, todo lo excusa, todo lo espera, todo lo tolera. El amor es para siempre..

Primero deshacer mitos, distinguir el amor del enamoramiento y de la pasión momentánea y aprender el arte de amar que requiere su conocimiento y práctica, como cualquier actividad humana y cómo con la felicidad, tener claro que  es lo que buscamos en la persona con la que queremos unir nuestra vida.

Tendríamos que empezar nuestro aprendizaje por lo más cercano: amarnos a nosotros mismos. No es tan fácil; debemos cultivar los sentimientos, pensamientos y actitudes positivas y superar las negativas que hemos visto antes. Especialmente eliminar rencores, y malas experiencias que envenenan el alma.

No ser demasiado exigentes con nosotros, perdonando nuestros fallos y errores. Estar en paz contigo mismo y entender qué es lo que verdaderamente te importa y te hace feliz es un buen primer paso. Cultiva tus aficiones y practica otras, haz algún deporte de tu gusto, cultiva tu mente con ejercicios, crucigramas, lectura o escritura, lo que más te guste. Aprende a apreciar y reconocer tus valores. Enriquécelos, no te engañes creyéndote mejor de lo que eres. Seguro que eres lo bastante bueno para estar satisfecho de ti mismo.

Cuando sepas como amarte y hacerte feliz, sabrás como amar a alguien. No te cieguen los valores exteriores, esa atracción dura poco. En el amor en pareja es esencial el acuerdo en unas pocas cosas fundamentales y la diferencia en las demás. Es esencial la complementariedad pero sin que se produzcan enfrentamientos en cosas importantes que podrían hacer naufragar la pareja. Sobre todo trata de amar; ser amado será la consecuencia.

Por lo demás, cuando se aprende y se practica el amor que consiste en la donación personal y velar por la felicidad de quien se ama, se es más feliz y se incrementa tu capacidad de amar.

Como consecuencia, se ama más y a más personas,  sobre todo cuando has aprendido a perdonar y evitar rencores y a apreciar los valores que tienen los que te rodean porque los ves de forma positiva. El amor es algo que cuanto más se usa más crece.

Algunos opinan que cuando mas se ama mas se sufre. No es cierto. Ésto solo es válido en casos de amor posesivo, absorbente y celoso, que no es amor verdadero y hace tanto daño al que cree amar como al objeto de ese sentimiento. El verdadero amor busca el bienestar y la felicidad del amado y en ella se complace. No es egoísta y sabe reconocer cuando esa persona no puede ser feliz contigo y se aparta sin acosarla. Todos podemos equivocarnos y confundir tanto nuestro sentimiento como a la persona amada y cuando eso ocurre, una separación puede ser el menor de los males.

En otras ocasiones, con amor de verdad, se pueden dar circunstancias duras y momentos difíciles. En esos momentos en que la persona amada lo está pasando muy mal, tu amor le sirve de alivio, el compartir el problema lo hace mas llevadero y podéis sentiros felices los dos en medio de los mayores males. Si el amor es como debe ser siempre es fuente de felicidad.

Como ser feliz


Como ser feliz


¿Por qué pasamos la vida buscando infructuosamente la felicidad? ¿Por qué cuando damos con ella es de forma efímera y nos deja a medias con un regusto de lo que pudo ser y no fue?

Dicen algunos que la felicidad está en la búsqueda y que alcanzar tu sueño te frustra y deja solo la ilusión de que quizás la próxima vez será

Pero en resumidas cuentas, ¿sabemos lo que es la felicidad?, cuando vamos buscándola, ¿Qué es lo que buscamos en realidad?

Para muchos la felicidad está en satisfacer el deseo de poseer  más bienes materiales. La satisfacción para ellos está en la cercanía de lograr ese bien que desean pero al conseguirlo,
comprueban que no está allí y que necesitan otras cosas y los frustra. El logro de cada deseo de un bien material produce un placer efímero  y trae como consecuencia el
nacimiento de nuevas necesidades y deseos y en eso se basa la sociedad de consumo, en ilusionarnos, frustrarnos y consumirnos.

Dice Punset que la felicidad es la ausencia del temor, el budismo que es la ausencia del deseo, otros que es la ausencia del dolor. Pero no se definen las cosas importantes por lo que no son sino por lo que son. Cierto que tanto el temor como el dolor o el deseo pueden mermar la felicidad, pero no basta su ausencia para ser feliz.

¿Es lo mismo placer que felicidad?, ¿se alcanza mediante el goce de los sentidos, sea sexual o sensual?  Los placeres pueden ser muy intensos pero se desvanecen en el tiempo con rapidez y dejan regusto a insatisfacción.

Perseguir unas metas o una ambición es un estímulo muy positivo pero si alcanzamos la meta propuesta, vemos que eso que perseguimos, sea lo que sea, está más allá y que debemos alcanzar la siguiente meta. Podemos disfrutar de lo alcanzado pero normalmente no nos da tiempo sino que pensa mos inmediatamente en la siguiente y así sucesivamente. Me recuerda al mito de Sísifo. No tan mito en realidad. Entonces, ¿no podemos ser felices? Creo que lo somos pero no somos conscientes de ello.

La felicidad no se encuentra fuera de nosotros sino en nuestro interior, tanto el temor como el deseo y el dolor que veíamos como causa de infelicidad, vienen de fuera y la felicidad no de pende de ellas sino de cómo las afrontemos. Depende de nosotros.

Miramos pero no vemos. A veces queremos ver tan lejos que no vemos en nosotros mismos. Podemos estar solos, enfermos y con pocos recursos, pero estamos vivos y podemos disfrutar de la belleza que nos rodea y de nuestra familia, de los buenos recuerdos, del amor. No consiste en engañarnos con falsas ilusiones que pueden dar lugar a amargos desengaños, sino en disfrutar los pequeños placeres de cada momento.

Los mayores porcentajes de depresión y suicidios se dan entre las clases ricas y los países más desarrollados. En los pueblos más pobres donde se malvive con menos de un euro al día, se tiene una esperanza de vida de unos 30 años, donde no tienen agua potable ni alimentos y la mortalidad infantil es elevadísima, no se conoce la depresión la ansiedad ni el estrés.

La felicidad no está en los momentos grandiosos sino en la paz interior, la armonía, la serenidad. Consiste en ver de verdad cada momento como único e irrepetible y disfrutarlo. Consiste en ver todas las pequeñas cosas, que en realidad son muy grandes y de las que podemos disfrutar a cada momento. Se trata de ponerte en paz contigo mismo y con los demás. Perdonarte a ti mismo y perdonar a los demás.

Si pensamos en la felicidad como algo extraordinario nos pasarán desapercibidas todas las pequeñas oportunidades de disfrutarla y dejaremos estropear muchos días por los pequeños contratiempos de los que está llena nuestra vida. Si nos decidimos a sacar sabor de cada minuto, no daremos la menor importancia a esos pequeños contratiempos, que dejarán de afectarnos, Alcanzaremos la serenidad y la paz interior.

¿Quiere esto decir que seremos insensibles y que nada nos importará?, Al contrario, se trata de ser muy sensible a la belleza de las pequeñas cosas en medio de las dificultades o los problemas. No seremos insensibles a ellos y puede que en alguna ocasión nos enfademos y soltemos algún improperio, pero durará poco porque las relativizaremos y las veremos en su adecuada dimensión, no dándoles más importancia de la que tienen.

Termina el día recordando todo lo bueno que tienes y disfrutas, dormirás  y descansarás mejor y te despertarás con mejor ánimo. Al despertar entonces, celebra y agradece a la vida, o a Dios si eres creyente, todo lo bueno que tienes y que te depara el día. Te levantarás con optimismo y alegría.

No solo serás más feliz sino que harás más felices a los demás. Dar felicidad retroalimenta a tu propia felicidad. Si lo piensas un poco, no existe actitud más lógica y racional ante la vida.

De todas formas recuerda siempre que:

Si lloras porque has perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas.