viernes, 29 de mayo de 2015

Como aprender a amar

Como aprender a amar

La felicidad se alcanza de forma más segura y cierta con los sentimientos, pensamientos y actitudes positivas: el AMOR, el perdón, los pequeños placeres de la vida, el saber buscarlos y encontrarlos alrededor, la entrega a los demás, el comprobar que no necesitas todas esas cosas que te gustan o que la publicidad te hace creer que las necesitas, el sentirte útil a los demás y sembrar alegría y felicidad, en reír con o sin motivo, mejor con los amigos.

Sus enemigos son los sentimientos, pensamientos y actitudes negativas: el RENCOR, el odio en sus distintos matices, la envidia, la ambición, el egoísmo, la venganza, el afán de poseer cada vez más cosas y tratar de que sean los demás los que te sean útiles, y si no lo son, se lo reprochas y buscas motivos que justifiquen tu actitud para poder echar la culpa a los demás..

Pero de todo esto, lo más importante, que lo reúne y sintetiza  es el AMOR. Todas las cosas importantes están en tu mano y dependen de tu voluntad y las que tienen causa ajena a la misma que no dependen de ti, que dependen de la forma en que las afrontes. Si piensas, actúas y sientes con amor, tu felicidad está garantizada.

Decía, S. Pablo que el amor  es benigno, no es envidioso ni orgulloso ni descortés, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa mal, no se alegra de la injusticia, se complace en la verdad, todo lo excusa, todo lo espera, todo lo tolera. El amor es para siempre..

Primero deshacer mitos, distinguir el amor del enamoramiento y de la pasión momentánea y aprender el arte de amar que requiere su conocimiento y práctica, como cualquier actividad humana y cómo con la felicidad, tener claro que  es lo que buscamos en la persona con la que queremos unir nuestra vida.

Tendríamos que empezar nuestro aprendizaje por lo más cercano: amarnos a nosotros mismos. No es tan fácil; debemos cultivar los sentimientos, pensamientos y actitudes positivas y superar las negativas que hemos visto antes. Especialmente eliminar rencores, y malas experiencias que envenenan el alma.

No ser demasiado exigentes con nosotros, perdonando nuestros fallos y errores. Estar en paz contigo mismo y entender qué es lo que verdaderamente te importa y te hace feliz es un buen primer paso. Cultiva tus aficiones y practica otras, haz algún deporte de tu gusto, cultiva tu mente con ejercicios, crucigramas, lectura o escritura, lo que más te guste. Aprende a apreciar y reconocer tus valores. Enriquécelos, no te engañes creyéndote mejor de lo que eres. Seguro que eres lo bastante bueno para estar satisfecho de ti mismo.

Cuando sepas como amarte y hacerte feliz, sabrás como amar a alguien. No te cieguen los valores exteriores, esa atracción dura poco. En el amor en pareja es esencial el acuerdo en unas pocas cosas fundamentales y la diferencia en las demás. Es esencial la complementariedad pero sin que se produzcan enfrentamientos en cosas importantes que podrían hacer naufragar la pareja. Sobre todo trata de amar; ser amado será la consecuencia.

Por lo demás, cuando se aprende y se practica el amor que consiste en la donación personal y velar por la felicidad de quien se ama, se es más feliz y se incrementa tu capacidad de amar.

Como consecuencia, se ama más y a más personas,  sobre todo cuando has aprendido a perdonar y evitar rencores y a apreciar los valores que tienen los que te rodean porque los ves de forma positiva. El amor es algo que cuanto más se usa más crece.

Algunos opinan que cuando mas se ama mas se sufre. No es cierto. Ésto solo es válido en casos de amor posesivo, absorbente y celoso, que no es amor verdadero y hace tanto daño al que cree amar como al objeto de ese sentimiento. El verdadero amor busca el bienestar y la felicidad del amado y en ella se complace. No es egoísta y sabe reconocer cuando esa persona no puede ser feliz contigo y se aparta sin acosarla. Todos podemos equivocarnos y confundir tanto nuestro sentimiento como a la persona amada y cuando eso ocurre, una separación puede ser el menor de los males.

En otras ocasiones, con amor de verdad, se pueden dar circunstancias duras y momentos difíciles. En esos momentos en que la persona amada lo está pasando muy mal, tu amor le sirve de alivio, el compartir el problema lo hace mas llevadero y podéis sentiros felices los dos en medio de los mayores males. Si el amor es como debe ser siempre es fuente de felicidad.

Como ser feliz


Como ser feliz


¿Por qué pasamos la vida buscando infructuosamente la felicidad? ¿Por qué cuando damos con ella es de forma efímera y nos deja a medias con un regusto de lo que pudo ser y no fue?

Dicen algunos que la felicidad está en la búsqueda y que alcanzar tu sueño te frustra y deja solo la ilusión de que quizás la próxima vez será

Pero en resumidas cuentas, ¿sabemos lo que es la felicidad?, cuando vamos buscándola, ¿Qué es lo que buscamos en realidad?

Para muchos la felicidad está en satisfacer el deseo de poseer  más bienes materiales. La satisfacción para ellos está en la cercanía de lograr ese bien que desean pero al conseguirlo,
comprueban que no está allí y que necesitan otras cosas y los frustra. El logro de cada deseo de un bien material produce un placer efímero  y trae como consecuencia el
nacimiento de nuevas necesidades y deseos y en eso se basa la sociedad de consumo, en ilusionarnos, frustrarnos y consumirnos.

Dice Punset que la felicidad es la ausencia del temor, el budismo que es la ausencia del deseo, otros que es la ausencia del dolor. Pero no se definen las cosas importantes por lo que no son sino por lo que son. Cierto que tanto el temor como el dolor o el deseo pueden mermar la felicidad, pero no basta su ausencia para ser feliz.

¿Es lo mismo placer que felicidad?, ¿se alcanza mediante el goce de los sentidos, sea sexual o sensual?  Los placeres pueden ser muy intensos pero se desvanecen en el tiempo con rapidez y dejan regusto a insatisfacción.

Perseguir unas metas o una ambición es un estímulo muy positivo pero si alcanzamos la meta propuesta, vemos que eso que perseguimos, sea lo que sea, está más allá y que debemos alcanzar la siguiente meta. Podemos disfrutar de lo alcanzado pero normalmente no nos da tiempo sino que pensa mos inmediatamente en la siguiente y así sucesivamente. Me recuerda al mito de Sísifo. No tan mito en realidad. Entonces, ¿no podemos ser felices? Creo que lo somos pero no somos conscientes de ello.

La felicidad no se encuentra fuera de nosotros sino en nuestro interior, tanto el temor como el deseo y el dolor que veíamos como causa de infelicidad, vienen de fuera y la felicidad no de pende de ellas sino de cómo las afrontemos. Depende de nosotros.

Miramos pero no vemos. A veces queremos ver tan lejos que no vemos en nosotros mismos. Podemos estar solos, enfermos y con pocos recursos, pero estamos vivos y podemos disfrutar de la belleza que nos rodea y de nuestra familia, de los buenos recuerdos, del amor. No consiste en engañarnos con falsas ilusiones que pueden dar lugar a amargos desengaños, sino en disfrutar los pequeños placeres de cada momento.

Los mayores porcentajes de depresión y suicidios se dan entre las clases ricas y los países más desarrollados. En los pueblos más pobres donde se malvive con menos de un euro al día, se tiene una esperanza de vida de unos 30 años, donde no tienen agua potable ni alimentos y la mortalidad infantil es elevadísima, no se conoce la depresión la ansiedad ni el estrés.

La felicidad no está en los momentos grandiosos sino en la paz interior, la armonía, la serenidad. Consiste en ver de verdad cada momento como único e irrepetible y disfrutarlo. Consiste en ver todas las pequeñas cosas, que en realidad son muy grandes y de las que podemos disfrutar a cada momento. Se trata de ponerte en paz contigo mismo y con los demás. Perdonarte a ti mismo y perdonar a los demás.

Si pensamos en la felicidad como algo extraordinario nos pasarán desapercibidas todas las pequeñas oportunidades de disfrutarla y dejaremos estropear muchos días por los pequeños contratiempos de los que está llena nuestra vida. Si nos decidimos a sacar sabor de cada minuto, no daremos la menor importancia a esos pequeños contratiempos, que dejarán de afectarnos, Alcanzaremos la serenidad y la paz interior.

¿Quiere esto decir que seremos insensibles y que nada nos importará?, Al contrario, se trata de ser muy sensible a la belleza de las pequeñas cosas en medio de las dificultades o los problemas. No seremos insensibles a ellos y puede que en alguna ocasión nos enfademos y soltemos algún improperio, pero durará poco porque las relativizaremos y las veremos en su adecuada dimensión, no dándoles más importancia de la que tienen.

Termina el día recordando todo lo bueno que tienes y disfrutas, dormirás  y descansarás mejor y te despertarás con mejor ánimo. Al despertar entonces, celebra y agradece a la vida, o a Dios si eres creyente, todo lo bueno que tienes y que te depara el día. Te levantarás con optimismo y alegría.

No solo serás más feliz sino que harás más felices a los demás. Dar felicidad retroalimenta a tu propia felicidad. Si lo piensas un poco, no existe actitud más lógica y racional ante la vida.

De todas formas recuerda siempre que:

Si lloras porque has perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas.