viernes, 29 de mayo de 2015

Como ser feliz


Como ser feliz


¿Por qué pasamos la vida buscando infructuosamente la felicidad? ¿Por qué cuando damos con ella es de forma efímera y nos deja a medias con un regusto de lo que pudo ser y no fue?

Dicen algunos que la felicidad está en la búsqueda y que alcanzar tu sueño te frustra y deja solo la ilusión de que quizás la próxima vez será

Pero en resumidas cuentas, ¿sabemos lo que es la felicidad?, cuando vamos buscándola, ¿Qué es lo que buscamos en realidad?

Para muchos la felicidad está en satisfacer el deseo de poseer  más bienes materiales. La satisfacción para ellos está en la cercanía de lograr ese bien que desean pero al conseguirlo,
comprueban que no está allí y que necesitan otras cosas y los frustra. El logro de cada deseo de un bien material produce un placer efímero  y trae como consecuencia el
nacimiento de nuevas necesidades y deseos y en eso se basa la sociedad de consumo, en ilusionarnos, frustrarnos y consumirnos.

Dice Punset que la felicidad es la ausencia del temor, el budismo que es la ausencia del deseo, otros que es la ausencia del dolor. Pero no se definen las cosas importantes por lo que no son sino por lo que son. Cierto que tanto el temor como el dolor o el deseo pueden mermar la felicidad, pero no basta su ausencia para ser feliz.

¿Es lo mismo placer que felicidad?, ¿se alcanza mediante el goce de los sentidos, sea sexual o sensual?  Los placeres pueden ser muy intensos pero se desvanecen en el tiempo con rapidez y dejan regusto a insatisfacción.

Perseguir unas metas o una ambición es un estímulo muy positivo pero si alcanzamos la meta propuesta, vemos que eso que perseguimos, sea lo que sea, está más allá y que debemos alcanzar la siguiente meta. Podemos disfrutar de lo alcanzado pero normalmente no nos da tiempo sino que pensa mos inmediatamente en la siguiente y así sucesivamente. Me recuerda al mito de Sísifo. No tan mito en realidad. Entonces, ¿no podemos ser felices? Creo que lo somos pero no somos conscientes de ello.

La felicidad no se encuentra fuera de nosotros sino en nuestro interior, tanto el temor como el deseo y el dolor que veíamos como causa de infelicidad, vienen de fuera y la felicidad no de pende de ellas sino de cómo las afrontemos. Depende de nosotros.

Miramos pero no vemos. A veces queremos ver tan lejos que no vemos en nosotros mismos. Podemos estar solos, enfermos y con pocos recursos, pero estamos vivos y podemos disfrutar de la belleza que nos rodea y de nuestra familia, de los buenos recuerdos, del amor. No consiste en engañarnos con falsas ilusiones que pueden dar lugar a amargos desengaños, sino en disfrutar los pequeños placeres de cada momento.

Los mayores porcentajes de depresión y suicidios se dan entre las clases ricas y los países más desarrollados. En los pueblos más pobres donde se malvive con menos de un euro al día, se tiene una esperanza de vida de unos 30 años, donde no tienen agua potable ni alimentos y la mortalidad infantil es elevadísima, no se conoce la depresión la ansiedad ni el estrés.

La felicidad no está en los momentos grandiosos sino en la paz interior, la armonía, la serenidad. Consiste en ver de verdad cada momento como único e irrepetible y disfrutarlo. Consiste en ver todas las pequeñas cosas, que en realidad son muy grandes y de las que podemos disfrutar a cada momento. Se trata de ponerte en paz contigo mismo y con los demás. Perdonarte a ti mismo y perdonar a los demás.

Si pensamos en la felicidad como algo extraordinario nos pasarán desapercibidas todas las pequeñas oportunidades de disfrutarla y dejaremos estropear muchos días por los pequeños contratiempos de los que está llena nuestra vida. Si nos decidimos a sacar sabor de cada minuto, no daremos la menor importancia a esos pequeños contratiempos, que dejarán de afectarnos, Alcanzaremos la serenidad y la paz interior.

¿Quiere esto decir que seremos insensibles y que nada nos importará?, Al contrario, se trata de ser muy sensible a la belleza de las pequeñas cosas en medio de las dificultades o los problemas. No seremos insensibles a ellos y puede que en alguna ocasión nos enfademos y soltemos algún improperio, pero durará poco porque las relativizaremos y las veremos en su adecuada dimensión, no dándoles más importancia de la que tienen.

Termina el día recordando todo lo bueno que tienes y disfrutas, dormirás  y descansarás mejor y te despertarás con mejor ánimo. Al despertar entonces, celebra y agradece a la vida, o a Dios si eres creyente, todo lo bueno que tienes y que te depara el día. Te levantarás con optimismo y alegría.

No solo serás más feliz sino que harás más felices a los demás. Dar felicidad retroalimenta a tu propia felicidad. Si lo piensas un poco, no existe actitud más lógica y racional ante la vida.

De todas formas recuerda siempre que:

Si lloras porque has perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas.

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